Horacio Cecchi publicó:"Llegaron más cuentos de pibes de los tres secundarios y los agrego en esta entrada. También me entero que están trabajando ya sobre otras dos crónicas, "El día en que cayó un ovni en Chascomús", del 3 de enero del 99, y "Armas para matar a las ratas", del"
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sábado, 24 de agosto de 2013
martes, 30 de julio de 2013
El "silencio" de Enrique Banchs
I- EL MITO Y EL
SILENCIO
Al hablar
de Enrique Banchs y su poesía se hace imposible evitar la mención y
elaborar hipótesis sobre el temprano ‘silencio’ del autor de La
urna. Un mito se ha construido – en
realidad lo han construido algunos críticos y escritores de la talla
de Borges – a partir de lo sugerente que resulta que un joven
escritor de veintitrés años, que prometía ser uno (o el mayor)
exponente de la poesía argentina – si ese título puede ser dado
sin que resulte una injuria –, se llamara a un voluntario silencio,
e incluso, no permitiera la reedición de su obra. El abandono de una
mujer, la vivencia cercana de la muerte, el destino de su país o del
mundo, son algunas de las historias tejidas alrededor de un supuesto
espacio en blanco.
Hace aún
más interesante para la especulación y la fantasía que el mismo
poeta se mostrara reacio a responder sobre el tema ante el asedio de
sus lectores, esperando éstos, tal vez, algún elemento biográfico
que resolviera el enigma.
Pero
lo que verdaderamente sorprende es que, en realidad, este ‘silencio’
adquiere otras dimensiones – mucho menos librescas – si se tiene
en cuenta que el poeta, después de la edición de su último libro,
como dijimos antes, La urna,
de 1911, publicara en diarios y revistas alrededor de novecientos
cuentos infantiles, y una serie de artículos y reflexiones, a los
que se suma una abundante cantidad de poemas; presentados bajo
diversos pseudónimos o simplemente en forma anónima.
Con esto
último no queremos refutar la idea de que tal ‘silencio’
existió, como podría inferirse de lo dicho por María de los
Ángeles Serrano, quien afirma: “esto no significa que haya
abandonado totalmente la creación poética, o la actividad literaria
en general, como parecen dar a entender algunos comentarios sobre su
silencio, convertido en un enigma que ha suscitado numerosas y
variadas conjeturas”. Sin ir más lejos, Serrano cree encontrar la
solución del ‘silencio’ confirmando que escribió. Esta
refutación es válida si consideramos que el ‘silencio’ es
solamente un espacio biográfico en el cual el poeta no escribe. La
explicación es tan débil como libresco el mito descrito antes.
El hecho de
que Banchs haya seguido publicando ‘en silencio’ no hace más que
explicar, si tenemos en cuenta la evolución de su poesía a lo largo
de sus cuatro libros, que en él se produce un profundo
cambio estético, y por consiguiente,
un cambio en su relación con la poesía.
Así, el ‘silencio’ es un espacio de significación, más que un
ornamento biográfico.
Esto
si se considera que en el caso de nuestro poeta lo
literario y lo vital se expresan unidos; tal
giro o diferencia puede observarse entre el aire cargado de decepción
del último poema de La urna
[U],
Todo esto es bueno y tiene
misteriosa
gracia. Y alrededor todo es dulzura
y rebosa alegría cual rebosa
la penumbra pérgola frescura.
Como es su deber mágico dan flores
los árboles. El sol en los tejados
y en las ventanas brilla.
Ruiseñores
quieren decir que están
enamorados...
¡Dios mío, todo está como antes
era!
Se va el invierno, viene primavera,
y todos son felices; y la vida
pasa en silencio, amada y
bendecida;
nada dice que no, nada, jamás...
Pero yo sé que no la veré más.
con el
colorido del poema de Las barcas
[B]:
EL PRIMER VERSO
Yo recuerdo el primer
verso
que escribí entre
los trigales.
Susurraban las abejas
al rondar en los
panales
y el sol fuerte del
estío
descendía reciamente
por escalas de cristales.
(...)
Yo recuerdo el primer
verso.
Lo escribí pensando
en Ella
y la dijo mi
entusiasmo:
“Luz del día,
rosa, estrella,
virgen, ángel,
ruiseñor...”
Y tal era el primer
verso que escribí en la tarde aquella.
Si recuerdo el primer
verso
que un lejano
mediodía
escribí entre los
trigales,
se me llena el alma
mía
de una estrella, de
una rosa,
y de un ángel y una
virgen que me trae luz del día.
Nuestra
hipótesis será entonces que el ‘silencio’ de Enrique Banchs,
más allá del mito (imposible de separar de su literatura), está
señalado en la evolución de su poesía a través de sus cuatro
primeros libros y en su posterior producción. En su obra se
representan dos espacios distintos de creación y de vinculación con
el lenguaje (o dos
lenguajes poéticos diferentes):
en el primer espacio, el poeta, desde su
experiencia vital, convive con la palabra y encuentra en ella la
manifestación y la concreción de un mundo (no en el poema sino en
la Poesía); en el otro, encuentra desilusión ante la soledad del
lenguaje, que sólo construye un mundo como sueño o fantasma: allí
la poesía se anula por el estatismo ontológico del poema o se
introduce en la fantasía del mundo infantil en el afán de recuperar
un significado y un tiempo perdidos.
II- UNA
APROXIMACIÓN AL SILENCIO
En relación
con lo dicho, en el estudio que David Martínez le dedica, él
comenta: “como pocos de sus contemporáneos - sin caer en el
sentimentalismo - poseyó la exquisitez del sentimiento, la música
de la confidencia y la soledad viril del corazón. Hubo aún más en
su extraño destino de poeta: pudo haber sido el guía consular de
nuestras letras, pero a esa actitud rectora opuso un temprano y
voluntario silencio, una renuncia a seguir alentando con su voz el
mensaje que parecía destinado a transmitir las ricas vivencias de un
oficio lírico largamente esperado hasta ese entonces en nuestro
medio.
“Su
nombre es sinónimo de transparencia y sencillez, al mismo tiempo que
de madurez poética. Mientras Lugones buscó en el vigor expresivo y
en el brillo verbal los instrumentos adecuados para su temperamento
múltiple, Banchs, partiendo de un acendrado lirismo - que fue su
actitud rectora -, halló en su propio sentir los matices de una
experiencia subjetiva, que sucesivamente ha ido decantando hasta
lograr su esencialidad. Una obra breve, pero de intenso y rico
contenido, bastóle para colmar tan alto designio estético. En este
sentido, su afirmación fue clara al proclamar: ‘...escribo según
el ritmo de mi sangre y según el momento de mi carne’ (...)
“(...) En
cuanto al artista y al destino de su obra dignificada por el propio
silencio que tempranamente eligió para ella - silencio que antes que
renunciamiento equivalió a un ejemplo de heroicidad -; ambos,
artista y obra, significaron con esa actitud una superación
espiritual del ser.”
En el
caso de Borges, quien mantuvo un particular interés por la poesía
de Banchs (interés que se refleja en sus propios versos), él
sugiere: “Tal vez, como a Georges Maurice de Guérin, la carrera
literaria le parezca irreal, ‘esencialmente y en los halagos que
uno le pide’.
“Tal vez
no quiere fatigar el tiempo con su nombre y su fama.
“Tal vez
- y ésta será la última solución que propongo al lector - su
propia destreza le hace desdeñar la literatura como un juego
demasiado fácil.
“Es grato
imaginar a Enrique Banchs atravesando los días de Buenos Aires,
viviendo una cambiante realidad que él sabría definir y que no
define: hechicero feliz que ha renunciado al ejercicio de su
magia.”(3)
Y le dedica
su poema de Los conjurados:
ENRIQUE BANCHS
Un hombre gris. La
equívoca fortuna
hizo que una mujer no
lo quisiera;
esa es la historia de
cualquiera
pero de cuantas hay
bajo la luna
es la que duele más.
Habrá pensado
en quitarse la vida.
No sabía
que esa espada, esa
hiel, esa agonía,
eran el talismán que
le fue dado
para alcanzar la
página que vive
más allá de la mano
que escribe
y del alto cristal de
catedrales.
Cumplida su labor,
fue oscuramente
un hombre que se
pierde entre la gente;
nos ha dejado cosas
inmortales.(4)
III- LOS
POEMAS: DEL
ABSOLUTO AL SILENCIO
En
relación con su obra poética, Martínez ha dicho: “Tan alta
intensidad, acaso no era sino el aceleramiento de una combustión
condicionada a un apagamiento muy próximo. Por eso, el destino de su
verso fue breve, aunque de durable repercusión. Cantó el optimismo
del despertar humano (Las barcas)[B];
celebró con alegría los símbolos que alienta el ser a su paso por
este valle de sombras (El libro de los
elogios)[E], hasta alcanzar el mediodía del
espíritu. Desde esa cima, recreó la gracia de lo pretérito junto
al arcano del presente (El cascabel del
halcón)[C]. Y fue más lejos: trascendió su
propia experiencia hasta colmar la posibilidad de un sentimiento
mayor (La urna)[U]. En
este anticipado mediodía que para el poeta se convirtió en noche,
siguió alentando el sereno prodigio de la Belleza, que fue su auto
de fe en la vida”.(5)
Como
bien se dijo antes, su primer libro (publicado en 1907) representa el
canto del optimismo humano. En el mismo se puede observar lo que
Evaristo Carriego afirma: “Condición primera de Banchs es la de
ser a la edad en que se comienza invariablemente por imitar, como
quien dice, para hacerse la mano, un poeta esencialmente personal.
Vana tarea sería buscar las fuentes de su poesía. Banchs no es de
aquellos versificadores susceptibles de ser marcados con una etiqueta
estereotipada. Concibe y siente y rima con vigor, pero ello sin
menoscabo de la singular delicadeza con que toca todos los
asuntos.”(6)
La
visión de Banchs en su primer libro es la de quien mira el mundo con
la más absoluta inocencia (“De su espíritu infantil, primitivo,
es emanación su poesía.”(7))
, y se maravilla con lo que ve y lo exalta con la palabra en
“equilibrio expresivo y comunión fraterna”:
EL LAGO
Está sereno como el
alma mía.
Se diría que el lago
tiene mi alma.
Un cisne cruza... Con
augusta calma
pasa en mi alma una
nueva fantasía.
El lago es una gran
alegoría.
Es un gran gesto que
las iras calma
y en una muchedumbre
las ensalma...
Del lago saldrá
alguna teogonía.
El Sol Padre,
consuelo de leprosos,
sobre el agua
durmiente
deshila muchos rizos
luminosos
que tiemblan cuando
pasa un ala de ave...
El Sol me dora la
serena frente
tempranamente
pensativa y grave.
Gesto del
poeta el de manifestarse en un universal:
(...) Cuando la raza
exalta la gloria de su emblema
los astros se detienen
para oír el poema. (...)
(de
“Las barcas” [B])
Y hacer un
llamado de atención:
En este tiempo
ingrato de los positivismos
faltan quijoterías y
sobran feminismos.
Para tantos pecados
ya no hay fuentes lustrales;
hay demasiada arena y
escasos manantiales.
(de
“Desaliento” [B])
Así, tanto
en el poema transcripto como en los fragmentos, se puede observar la
idealización que refleja toda la obra, idealización que se
encuentra en el universo exterior: “el lago”, “el cisne”, “El
Sol padre”, “los astros”, “manantiales”, en el universo del
poeta (como humilde portador, sin mesianismo ni idealismos sociales,
de la voz de los hombres) que se representa a través de su “ensueño”
(la Poesía) en el símbolo de las barcas:
(...) Todo lo que es
promesa mi flanco hinchado lleva...
¡Gloria al esfuerzo
virgen! ¡Paso a la barca nueva! (...)
(de
“Las barcas” [B])
Sus versos
“traducían la riqueza de un temperamento múltiple, propenso - en
muchos aspectos - a un tono evocativo y signado ya de una extraña,
por lo precoz, experiencia vital capaz de trasuntar los temas más
diversos y de más amplios significados líricos. Su intención
realista, a ratos, no excluía el arranque veladamente elegíaco, la
circunstancia descriptiva y un sutilísimo resabio de ascendencia
romántica, trasvasado a los incentivos métricos y de lenguaje del
más notorio cuño modernista imperante en su época.” (...) “se
nota un ligero aunque ya decidido gusto por el simbolismo; modalidad
ésta, donde tal vez mejor pueda ser ubicada la poesía madura y más
significante de este poeta.” (...) “Su conflicto radica en un
ansia de fe en la vida, por ‘sobre la encanecida corteza del
mundo’; en el predominio de un ideal cuya legitimidad finca en la
poesía, aunque tempranamente entregado a un fatalismo temperamental,
del que no podrá liberarse sino por mediación del canto, ‘Bajo el
asombro grave de la noche’, que parece cernirse desde su inicial
aleteo lírico.”(8)
De la
juvenil búsqueda, en lo íntimo y en lo pánico, surge la vibración
que se expresa en la palabra evocativa, elegíaca, alegórica de sus
primeros versos. Desde “Las barcas”, primer poema de la serie,
hasta el último, “Evocación histórica” (“Mi espíritu no es
nuevo.”) se aprecia la necesidad de crear un absoluto,
en donde la palabra, sin estar sujeta al tiempo (como la Odisea o la
Eneida, como él fuera comparado con Virgilio) instalara en el mundo
lo transparente: la forma pura, la armonía.
Su
segundo libro [E], editado en 1908, representa la confirmación de la
estética planteada en el anterior: “Elogios. Es decir, alabanzas;
celebración de la vida en fruición de cántico, de monólogo feliz
a través de la palabra vuelta tersura de agua y fija intensidad de
luz. El poeta está, se siente en el mundo, en el doble mundo que es
suyo: el de su humanidad diaria y el que también diariamente
sostiene y distiende la cuerda tersa de sus sentimientos. Por eso en
los poemas de este libro, ambos mundos, el de la materia y el del
espíritu, se unifican para cantar el optimismo del poeta puesto en
el gozo de la celebración.”(9)
Así,
se puede observar en su “Elogio de la simiente”:
La
vida futura encerrada en el grano
es como una Odisea
dentro de una sien.
¡El misterioso
origen, el origen arcano
del trigo y de la
encina que hogaño no se ven!
La simiente es como
una palabra de profeta
sobre las multitudes.
Es pequeña y es nimia...
La laboran las horas
en redoma secreta
y el porvenir recoge
generosa vendimia.
La simiente es la
larva del laurel y del roble
que darán dulce
sombra para nuestras cabezas,
el gesto que la
siembre debe ser gesto noble
como caricia amada que
siega las tristezas.
La casa de los pájaros
sale de la simiente
y nadie sabe si ésta
que mi pupila mira,
se tornará campánula
al borde una fuente,
o remos de las barcas
o combas de la lira.
Caminante que dejas la
sombra en el camino,
si en él encuentras
una simiente, no la huelles,
sumérgela en la
Tierra, hija del Sol divino;
tal vez contenga el
cetro de tus nietos, los reyes...
cómo el
poeta encuentra en el interior de lo mínimo, de la semilla (y la
palabra también como semilla), la materia para lo futuro: la
esperanza llega a su máxima expresión.
En sus
elogios, donde “se entrelazan memoraciones provenzales, griegas y
agarenas.”(10),
se combinan el “Elogio de los ojos asombrados”, “de la casa
pobre”, “de la lluvia”, “de las manos maternales”, entre
otros, llenos de humildad y simple sabiduría que recuerdan paisajes
literarios virgilianos, a Garcilaso, a Horacio, a la “vida
retirada”, en un ámbito de serena exaltación de la grandeza que
contienen, con otros de carácter exultante y tono elevado como en el
“Elogio de águilas bicéfalas” (que contempla ambas líneas):
El retoño latino que
prende en el flanco de América pura
con la voz de
argentinas trompetas saluda a las águilas dobles
cuyo vuelo en el
cielo, tramado de hazañas, de Europa asegura
la victoria perenne
arraigada en las testas hurañas y nobles. (...)
Asimismo, a
esta expresión de lo pequeño y de lo grande asociados en lo
fundamental y fundacional (“la semilla”) se vincula la forma de
sus poemas, extensa y extendida: “Su estrofa obedece al sentido de
una necesidad de expresión ilimitada, desbordante (...) la
versificación se presenta en la forma más absolutamente irregular,
y ella va desde los versos de tres sílabas hasta los de veinte y aún
más.”(11)
En El
Cascabel del Halcón [C] de 1909 ya se puede
observar un cambio, que posteriormente se desencadenará en el
silencio, allí hay “Dos universos opuestos, por instantes, pero
que la emoción del poeta los reunifica (...) Por un lado la nítida
y personal recreación de motivos inspirados en el ámbito medieval,
y por otro, el inefable mundo que crea la propia sensibilidad del
poeta.
“La
primera parte del libro (cuarenta y tres poemas), encuentra sus temas
más destacados en algunas reminiscencias de los romances
fronterizos, el Cancionero, la poesía provenzal trovadoresca.
“Los
denominados ‘romances viejos’, de amplia tradición en el
romancero, le dictan muchos de los momentos felices de estas páginas
(...) Valiéndose de giros y voces arcaicos, el poeta va descubriendo
con finísimo arte, todo un mundo de consejas y evocaciones
distantes, pero a través de una personalísima recreación.
“La
segunda y última parte de la colección la integran cincuenta y
cuatro composiciones. En ellas pueden juzgarse ya la presencia de un
Banchs entero,
despojado de reminiscencias y ahondando con poderoso carácter en uno
de los temas capitales de la poesía: la muerte.”(12)
Más
allá del acertado comentario, como es habitual, de David Martínez,
es importante remarcar que el tema de la muerte se encuentra presente
en todo el libro: ya a partir del primer poema, “La carola”[C],
se encuentra presente:
(...) ¡Dios, qué
fiesta tan hermosa!
A lo mejor de la
fiesta
nuestra señora la
Muerte
viene a meter su
tristeza.
Tres dogos negros la
avanzan,
- el Miedo, el Dolor,
el Lloro -,
palpita un haz de
gusanos
en el fondo de sus
ojos.
- Caballero de Abril,
dame la mano,
junto a mi flanco sé
mi paladino;
¡oh, mi velado de
ojos soñadores!,
¿no me darás tu
mano de marido?
De la misma
manera, en el siguiente:
Mujer, la adorada
que está en el
solar,
tus mejillas suaves
ya no veré más.
(...)
(de
“Romance de cautivo”)
La
presencia de la muerte y de lo negro
(la pesadumbre, el escepticismo, la duda, el dolor, la melancolía,
el desengaño, la ausencia, la incertidumbre, la fugacidad del
tiempo, entre todos sus integrantes) se encuentra desde la primera
palabra en este libro (intuida y aún no trabajada en la elaboración
de una nueva estética) por lo que resulta sugerente la utilización
del romancero y de poemas populares, los cuales están altamente
cargados, como se dijo antes, de la muerte y de lo
negro (que culmina siendo muerte).
Asimismo
se observa una fuerte marca de lo dialógico (que hace recordar a
Antonio Machado) a través del tiempo, y la armónica vacilación del
poeta (en la conversación con el otro y consigo mismo) frente a su
poesía:
(...) Y también hago
el libro con mano temblorosa;
soy el rosal que echa
la vida en una rosa.
Alguien tendrá algún
día ese libro en su mano,
y si ella es de hombre
que ha trabajado en vano,
que en vano ha
perseguido su ideal, que ha tenido
en vano muchas
lágrimas y que al fin se ha rendido
al destino... entonces
puede ser que reviva
todo mi ser y cante
como una lira viva
en otras carnes. Cante
mi tristeza que pasa,
mi alegría que
vuelve... y mi duda que queda.
Tú mismo, hombre que
lees, no sientes la voz queda
que te está
preguntando: ¿Tendrá los brazos fríos?
¿Ya cantarán los
grillos en sus ojos vacíos?
(de
“Libro” [C])
Y la
vacilación o la duda, oscurecidas, llevan al poeta al reconocimiento
de la muerte:
GOTA DE HERRUMBRE
El terror de la
muerte
tenía un triste
corazón opreso
como invencible
túnica de Neso;
el terror de la
muerte.
Dije a ese triste
corazón: hermano
si nada esperas, ¿por
qué tienes miedo?
¡Oh, triste corazón,
podrido y vano!
si nada esperas, ¿por
qué tienes miedo?
Ya en
La urna [U] (1911),
“Como distantes aún del sombrío suceso que progresivamente se
renueva en sus páginas, surgen del soneto inicial (...) los
diferentes momentos y situaciones que confirman el existir diario del
ser:
Entra
la aurora en el jardín; despierta
los cálices rosados
(...)[(13)]
“En este
punto como de fusión con el paisaje originario, demorado en el
resplandor de una elísea mañana, el poeta inicia la postrera
ascensión de su canto; su doble reafirmación de vida y soledad. Sin
embargo, todo aparece sugerido, apenas insinuado a través de una
remota lejanía por donde
(...)
pasa el viento
y aviva en el hogar
la llama muerta (...)[(14)]
“La
puerta de la soledad se ha abierto para que ingrese el alma en
silencioso cortejo, porque el mundo exterior acaso ya no existe; pero
también se ha cerrado, lo mismo que esas finísimas corolas dobladas
por el peso del primer rocío.”(15)
Sabiendo
ya su futuro, se presiente el silencio. Enrique Banchs oscurece su
palabra y la lleva a la máxima tensión:
Tornasolando el
flanco a su sinuoso
paso va el tigre
suave como un verso
y la ferocidad pule
cual terso
topacio el ojo seco y
vigoroso.
Y despereza el
músculo alevoso
de los ijares,
lánguido, perverso
y se
recuesta lento en el disperso
otoño
de las hojas. El reposo...
El reposo en la selva
silenciosa.
La testa chata entre
las garras finas
y el ojo fijo,
impávido custodio.
Espía
mientras bate con nerviosa
cola el
haz de férulas vecinas,
en
reprimido acecho... así es mi odio.
La quietud
y la espera del cazador agazapado muestran a un Banchs contenido en
armónica furia: su palabra ya no es el dulce verso evocatorio, ni la
augusta calma del cisne en el lago: ¿qué sucedió con el jóven que
contemplaba el más sencillo de los mundos con ojos extasiados?
Dice
Ángel Mazzei: “La melancolía es el poder contenido y fuerte, es
el elemento más personal de estos poemas que oscilan ente el dolor
más de las cosas humanas, el sentido de la muerte, la fatigada
inquietud de seguir viviendo. Ella, como todo sentimiento profundo,
es su mejor garantía de perdurabilidad. Sobre los valores de su
extraña arquitectura, la opulencia de sus imágenes, la variedad de
su tomo, la auténtica dignidad de su dolor, que es, en su medida,
todo el dolor humano, sin dejar, por eso, de ser suyo, confiere
singular fortaleza, vitalidad permanente a este libro vivo, vario,
múltiple y clásico”.(16)
Aquel
poeta “entero”, absoluto, comienza a quebrarse y a hundirse en su
propio yo: sus poemas manifiestan un profundo ensimismamiento, el
mundo es rechazado, es pura ironía:
Cuando en la noche
azul me quedo solo,
miro a mi lado para
ver si estás...
La noche es dulce y
triste y yo estoy solo,
la noche es
silenciosa y nada más.
Entonces creo
natural, ¡y tanto!
que tú estés a mi
lado, aquí, a mi lado.
Algo tan natural supone un cambio en la relación entre poeta y poesía si se
considera que en el caso de Banchs lo literario y lo vital se
expresan unidos; tal giro o diferencia puede observarse entre el
aire cargado de decepción del último poema de La urna [U], Todo
esto es bueno y tiene misteriosa gracia. Y alrededor
todo es dulzura y rebosa alegría cual rebosa la penumbra
pérgola frescura. Como es su deber mágico dan flores los
árboles. El sol en los tejados y en las ventanas brilla.
Ruiseñores quieren decir que están enamorados... ¡Dios mío,
todo está como antes era! Se va el invierno, viene
primavera, y todos son felices; y la vida pasa en silencio,
amada y bendecida; nada dice que no, nada, jamás... Pero yo sé
que no la veré más.con el colorido del poema de Las barcas [B]:EL
PRIMER VERSO Yo recuerdo el primer verso que escribí entre los
trigales. Susurraban las abejas al rondar en los panales y
el sol fuerte del estío descendía reciamente por escalas de
cristales. (...) Yo recuerdo el primer verso. Lo escribí
pensando en Ella y la dijo mi entusiasmo: “Luz del día,
rosa, estrella, virgen, ángel, ruiseñor...” Y tal era el
primer verso que escribí en la tarde aquella. Si recuerdo
el primer verso que un lejano
mediodía escribí
entre los trigales, se me llena el alma mía de una estrella,
de una rosa, y de un ángel y una virgen que me tran luz del
día. 2.1. El ‘silencio’ de Enrique Banchs, más allá del
mito (imposible de separar de su literatura), está señalado en la
evolución
de su poesía a través de sus cuatro primeros libros y en su
posterior producción, ya que en la misma se
representan dos espacios distintos
de creación y de comunicación
con el
lenguaje (o dos lenguajes, o dos ideas con respecto al lenguaje): en
el primer espacio, el poeta, desde su experiencia vital, convive con
la palabra y encuentra en ella la manifestación y concreción de un
mundo (no en el poema sino en la tectan efectivamente dos líneas de
escritura, resulta gráfico comparar el siguiente poema:
De pie en la
solitaria playa impuse
al mar violento mi
actitud desnuda
como una estatua que
a volar se apronta,
con el cuerpo en el
golpe de los vientos
y la cruz de los
brazos extendidos
cuya sombra se
encorva en las oleadas;
en el silencio pánico
y profundo,
frente a la pura
soledad del mar:
¡inmóvil yo!, como
ligera estatua
pronta a volar entre
la mar y el cielo.(21)
con:
Bajó un pajarito
rojo,
una chispa en cada
ojo.
Pájaro rojo, tan
verde,
que entre las hojas
se pierde.
Un pajarito amarillo,
redondo como un
ovillo;
y que parecía azul,
cuadrado como un
baúl.
Este pájaro morado,
si no morado, dorado,
que era tan blanco,
tan blanco,
coliblanco,
pechiblanco,
todo de color café,
bajó, se voló y se
fue. (22)
Como se
puede observar la primera línea es decididamente una continuación
de lo que se puede percibir en [U]: el ensimismamiento del poeta
queda impreso por la búsqueda del extatismo (del tiempo, de la
contemplación) y de la libertad (“una estatua que a volar se
apronta”) en la más absoluta soledad.
De esta
manera se representa un profundo “Escepticismo, desasimiento;
desengaño, quizá de fincar en la palabra todo ideal de
expresión”.(23)
¿Expresión
de lo biográfico como lo quiso plasmar Borges? Lo cierto es que el
poeta mantuvo prácticamente oculta su palabra, “La ofrenda”:
Quien la segur pesada,
quien el huso ligero,
el nauta un remo roto,
la red el cazador...
Cada cual ante el
numen deja su compañero
de afanes y el testigo
del pasado vigor.
Pues los mchos
trabajos y el peso ya severo
de los años esperan
que el divino favor
dará, como a serena
noche, terso, el lucero,
a vejez apacible
dorado resplandor.
Si así de mis fatigas
quisiera signo y prenda,
sólo un haz de
ramillas, de hojas secas, sería
y, en llama
consumiéndose, dejaría la ofrenda
ante el de las pupilas
de diamante Hermes sumo.
Sé que en ella dirían
con grave alegoría:
de lo que quise, el
fuego; de lo que hice, el humo.
Con
respecto al compromiso que implica decisión tal, Eduardo González
Lanuza dice: “El poeta auténtico, ni canta ni se calla. Ambas
actitudes son del mismo modo comprometidas, aunque su voluntad queda
al margen. Cuando en plena juventud se ha escrito La
urna, todo lo que después se calle ya no
carecerá de sentido, y no menor impertinencia que pedirle cuentas
del por qué de la perfección de algunos de sus sonetos, sería
salir a increparle exhortándole para que abandone un silencio no
menos limpio ni bien medido”(24)
ya que su ‘silencio’ “era un silencio de
la palabra ganado por un puro
proceso mental en el que el poeta creyó
encontrar la intensidad del acto poético verdadero”(25).
La otra
línea que se observa en la literatura de Banchs es la que se señaló
dentro de la literatura infantil. Allí se pueden encontrar
traducciones de fábulas, cuentos, canciones de diferentes países y
épocas, por las cuales sintió un particular interés: “la canción
es más ritmo que idea; por consiguiente, el secreto reside en gran
parte en aprovechar la musicalidad de las palabras y en disponerlas
felizmente para obtener efectos de contraste y engarce de sonidos.
Más aún, una incoherencia ingenua de la idea hace más bella la
canción. La repetición de una frase, el estribillo, la onomatopeya,
las sílabas suaves articuladas armoniosamente, son otros tantos
recursos.
“Y más
vale que los motivos sean triviales. Es curioso considerar qué serie
infinita de sensaciones suscitan las trivialidades (...) Por el
contrario, los motivos formulados en conceptos profundos o
filosóficos comprenden generalidades que un niño no puede
precisar”.(26)
Las
características de estas obras responden a los elementos comunes de
la literatura infantil: el accidente y la tragedia, la presencia de
la sombra o el lado débil de los personajes (la ambición, el
egoísmo, la vanidad) quienes se reflejan en sí mismos o en la
sombra (lo cual responde a los rasgos del modernismo y del
simbolismo), produciéndose el ‘conflicto’ por el no
entendimiento, por las diferencias entre códigos o naturalezas, por
el enfrentamiento de ambiciones.
En general
contemplan un humilde didactismo, el cual se encuentra asociado a la
armonía, aunque el objetivo final de los cuentos no se detiene en
este punto sino en el entretenimiento, la alegre diversión, la
fantasía, el juego que otorga la música.
Con
respecto a esto, Serrano dice: “la prosa de Banchs, empleada en
ellas como medio de expresión casi exclusivo, no carente de matices
poéticos, ha alcanzado la sencillez que se echaba de menos en
algunos relatos juveniles, y que encuentra, por lo común, el tono
adecuado para dirigirse a los niños, adaptándose a las distintas
edades de sus lectores, desde los más pequeños hasta los que se
acercan a la adolescencia o ya han entrado en ella. Un fino
humorismo y una equilibrada actitud reflexiva y crítica ante la vida
humana son presencias constantes, que asumen diferentes formas de
acuerdo con el nivel de experiencia y comprensión de cada edad.”(27)
Para
comprobarlo, se puede leer el breve cuento “Lluvia”:
Llueve... ¡Qué lindo!,
dice el pato. ¡Qué susto!, dice el gato.
Llueve... ¡y las ranas
que cantan! Llueve... ¡y las hojas que lloran!
Llueve... Las gotas
saltan; los pajaritos están callados.
¡Adentro todos!, que
está lloviendo.
Llueve... Ver a través
de la ventana las tejas más rojas, los árboles más verdes, los
coches más negros.
Llueve... ¡Qué lindo!
- dijo Perico, como decía el pato -. ¡Que llueva siempre, que
llueva, que las ranas canten!
Llovió un día y al
otro día y al otro día del otro día.
Y a los tres días
Perico dijo: Llueve... ¡Qué susto! - como decía el gato.
¿Nunca más habrá
cielo azul?
¿Nunca más saldré de
mi casa?
¡Salga el sol para que
los pajaritos canten! ¡Canten los pajaritos para que salga el
sol!(28)
A
partir de lo dicho, es posible afirmar que existen dos líneas de
escritura que dialogan: la elección de la literatura infantil se
produce por su intrínseca unión con la poesía, con una poesía
inocente, que observa el mundo con la ingenuidad del niño y se
maravilla y asombra, siendo el canto producto de esta fascinación
(la concordancia con la primera poesía de Banchs es visible). En
tanto que dentro de la misma poética, como antes se dijo, se
encuentra el desamparo, el ‘silencio’:
DOMUS VITAE
Ve esta morada nunca
concluida
y como por un ciego
construida;
ve su arquetipo en tu
alma y en tu mente:
¡Qué
lamentablemente diferente!
Mísera, oscura, en
miedo de caída,
¿dónde para
sagrario prevenida?,
¿dónde, ante cielo
y mar, soñada ingente,
la columnar serenidad
del frente?
No importa... Que lo
grande a lo pequeño
confundido será;
pronto borrado
en una misma luz o
un mismo lodo.
¡Y quieres, sin
embargo, último ensueño,
dejar en el umbral
abandonado
un lirio, un lirio
que redima todo!
V- ENRIQUE
BANCHS POR ENRIQUE BANCHS
“‘...la
presencia de la poesía sólo puede ser intuida. Es la intimidad de
la realidad. No podemos distinguir sus facciones ni señalar los
delicados límites en que esa presencia tenuemente se desvanece. En
sus velos está la confidencia de su belleza. Se evade de todos los
instrumentos lógicos que intentan conocerla y, precisamente, la
acogemos para redimirnos del implacable determinismo de la lógica.
Por eso las definiciones que de ella se dan se detienen lejos de su
esencia. Son como los que escudriñan la fisiología de una lágrima
y saben decir todo de una lágrima menos el dolor que la crea. Todas
estas definiciones no se refieren a la poesía sino al arte poético,
a las formas y flexiones de su figuración sensible. Pero la poesía
misma es elemental e indivisible.”
“La
poesía es indiferente a la grandeza de las obras materiales del
hombre, a los accidentes históricos, a todas las instituciones y a
todos los móviles sociales que arrastran los cotidianos afanes. Sólo
los mira si tienen alguna vena de comunión con el drama íntimo del
hombre; todo navegante de regreso a sus lares, quiere luego narrar,
con la ingenuidad fabulatoria de quien ha visto las cosas por primera
vez, los hallazgos maravillosos porque se han desprendido por entero
del misterio en que yace todo lo que existe. El poeta no crea poesía
sino forma de revelarla.”
“-
¿Considera usted que sus cuatro libros publicados son
representativos de su vida, en los años en que fueron escritos?
- No son
representativos de mi vida, en aquellos años, debido a que más bien
son su contraposición: un intento de evadirme y redimirme de ella...
- Sé que
usted no ha callado. En medio de su involuntario silencio, debe haber
escrito otras páginas.
- No tengo
páginas inéditas. Lo poco que obligado por circunstancias escribí
después de los libros, está todo publicado.
“Ocurre
que imaginado un poema, lo considero ya hecho y viviente;
intensamente viviente, sin los estratos de lo escrito, que lo
inmoviliza...”(29)
VI- CONCLUSIÓN
El
‘silencio’ de Enrique Banchs, como fuimos esbozando en cada
apartado, significa este ensimismamiento, una misión cuyo objetivo
era recuperar lo primigenio: la literatura infantil entendida como
camino (y escape) hacia el inicio del lenguaje (Virgilio, Horacio,
Homero), hacia el lenguaje puro (el silencio).
Su
problema, ampliando lo dicho, juega con lo metafísico, reclamando la
restitución y reformulación del tiempo: un tiempo transparente;
así se produce un enfrentamiento entre la esperanza y el pesimismo
(que finalmente vence concretándose en el lenguaje: el poema).
VII- NOTAS
1- Banchs,
Enrique: Cuentos para sonreír y pensar
y Para contar al hermanito,
Compilación, introducción y notas de María de los Ángeles
Serrano, Ed. Guadalupe, Bs.
As., 1992
2- Martinez,
David: Enrique Banchs: poeta del sentimiento
humano, Ed. Plus
Ultra, Bs. As., 1973
3- Borges,
Jorge Luis: Obras completas IV,
“Ensayos”, “Enrique Banchs ha cumplido este año sus bodas de
plata con el silencio”, Ed. Emecé, Barcelona, 1996
4- Borges,
Jorge Luis: Poesía Completa
y Los conjurados, Ed.
Emecé, Barcelona, 1989
5- idem 2
6- Banchs,
Enrique: Poesía completa,
Academia Argentina de Letras, Bs. As., 1981 (la cita de Carriego
corresponde al Prólogo escrito por Roberto F. Giusti)
7- idem
6
8- idem
2
9- idem
2
10- idem
2
11- idem
2
12- idem
2
13- idem 6
(el poema corresponde a La urna,
titulado “Entra la aurora en el jardín; despierta”)
14- idem 13
15- idem 6
(la cita de Mazzei se encuentra en el Prólogo citado)
16- idem
2
17- idem
2
18- idem
1
19- Banchs,
Enrique: Prosas,
Academia Argentina de Letras, Bs. As., 1983
20- idem 6
21- idem 6
(el poema pertenece a la sección “Poesías no reunidas en libros
(1907 - 1955)
22- idem
1
23- idem
2
24- idem
6
25- idem 2
26- idem 1
(la cita corresponde a Enrique Banchs)
27- idem 1
28- idem 1
29- de
Vedia, Leonidas: Enrique Banchs,
Ediciones Culturales Argentinas, Ministerio de Educación y Justicia,
Bs. As. 1964.
viernes, 31 de mayo de 2013
Herramientas para iluminar la escritura
Ver nota en www.pagina12.com.ar

Conviene mencionar algunos "nodos" para precisar la trama que se avecina: "Escritura, traza, huella (una violencia originaria)", coordinado por María Alejandra Tortorelli; "Expresividad y contenido en los caracteres chinos", coordinado por Maya Alvisa Barroso, con Verónica Flores como invitada; "Poesía corporal (basado en la danza butoh)", coordinado por Patricia Aschieri; "Shodo (caligrafía japonesa)", coordinado por Keiko Sato; "Canto coral para niños y Composición coral" (adultos), coordinados por Fernanda Zappulla; "Tramando cielos", coordinado por Alejandro Martín López; "Japón: escritura, poesía y poética", coordinado por Liliana Ponce, y "Escribir como hablar", coordinado por Selva Almada. ¿Qué implica crear "un pequeño centro de investigación sobre escritura" en un lugar donde antes había una fábrica de letreros luminosos? Schcolnik dice a Página/12 que no cayeron en la cuenta de esa relación hasta unos días antes de la inauguración, los primeros días de abril. "Nos sedujo el lugar, su estética, la disposición física que convenía para desarrollar múltiples tipos de actividades, desde ubicar un pequeño bar hasta las dimensiones como para muestras y espectáculos, y la pared –eso fue decisivo– de unos veinte metros de ladrillo de cemento que se parecía a un muro estaba exageradamente a la vista la frontera, el linde: perfecto para la noción de escritura como traza que queríamos investigar. Y como todo momento que parece azaroso, como todo agujero en el tiempo, en una conversación mundana, Marcelo comentó que antiguamente ahí había una fábrica de letreros luminosos. Y ahí estaba la conexión más fuerte con el lugar. Como decía Borges, las razones siempre llegan tarde."
¿Enjambre nació para explorar la parte menos transitada de lo que implica escribir, justo en un momento donde proliferan talleres literarios y de escritura? Daría la impresión de que la democratización, extensión o multiplicación de los talleres etiqueta la escritura en el ámbito únicamente de lo "literario", como si fueran lugares de formación en cadena de escritores. "Sentimos la necesidad de que la escritura que proponemos sea un hecho orgánico –subraya Carnero–. Tal vez la idea de generar 'escritores en cadena' surge de la necesidad de una cultura que cada vez mira menos los procesos y más los resultados. Una cultura pasteurizada donde se crean recetas que son supuestamente seguras a la hora del éxito del producto. Nos gusta más la idea de que la escritura es una peste expandida. Cada organismo, la absorbe de una forma distinta, de acuerdo con su propia capacidad de crear anticuerpos o de propagarla. Desde el proyecto entendemos que somos organismos de escritura: desde que fuimos concebidos, comenzamos nuestro largo derrotero de inscripciones. Y sí: escribimos con nuestro estado de ánimo, con nuestras cuestiones sentimentales, con nuestras manías, con nuestros ínfimos logros. Cada vez que respiramos, marcamos un ritmo, hacemos una inscripción. Ese diálogo entre el adentro y el afuera va a determinar una postura física, la relación con lo demás. De esas frecuencias se va formando un mapa, invisible quizás en muchas circunstancias, pero reunible. Ese, creemos, es el único camino hacia nosotros mismos."
La carta de presentación de Enjambre está a contracorriente de la idea de taller literario. "Definitivamente no es un lugar destinado para un escritor en términos tradicionales, porque nuestros nodos y propuestas no abordan la escritura como sinónimo de grafía del lenguaje. Lo que se estudia no es el manejo de una escritura fonética, alfabética, secuencial, gramatical –explica Schcolnik–. En todo caso, lo que nos interesa es contraponer esta escritura, que nos enseñaron que es la única, a otras como las ideogramáticas, las cibernéticas, las incisiones –palabra de la que declina el sentido de 'escritura'–. Aquel que llega a Enjambre viene a investigar cómo está construido su entramado de voces y qué otras alternativas tiene. Este es un espacio para todo aquel que quiere saber algo más sobre este procedimiento sintomático, multiplicado, fragmentado hasta al hartazgo, que está en las conversaciones cotidianas, en los mensajes de texto, en los mails, en los discursos televisivos, en la arquitectura de todo lo que comunicamos y nos comunican, y que depende siempre de esa noción difundida de escritura que en cada acto se está desvaneciendo."
Uno de los nodos más curiosos es "Cronos y aion (armando cartografías a través del tarot)", coordinado por la tarotista Mariela Ocanto. "Cuando me junté con Mariela para diseñar el enfoque del nodo, ella me explicó algo muy sencillo que me reafirmó que estábamos buscando en el lugar indicado –revela Schcolnik–. Me contó que lo que enseñaba con las cartas era leer signos. Y puso este ejemplo: si hay una persona en el bosque perdida y se encuentra con una bifurcación en donde uno de los caminos posibles tiene una huella de un oso, debería tomar el camino opuesto; pero si esa persona fuera un cazador, debería seguir la huella. El mundo está lleno de señales, me dijo. Y así fue que me quedó claro que el tarot, como ella me lo estaba presentando, sistematizaba una lectura y una escritura del mundo. Trazaba relaciones no de significado sino de señales."
Muchas veces la oralidad es la convidada de piedra del panal de la escritura. "La relación entre oralidad y escritura tiene muchas aristas que nos gustaría transitar poco a poco, invitando a distintos investigadores y artistas –cuenta Carnero–. De hecho, en junio comienza un ciclo llamado 'Elogio de la voz', que va a reunir monólogos, ensambles vocales, charlas y proyecciones sobre este tema. Pensamos que las voces guardan en su estar su propia historia, son una gran memoria en la que quedan inscriptas las marcas de nuestro ambiente, un organismo vivo que se intensifica acá y allá, según las circunstancias. La voz es sonido, respiración y, por ende, pulso. Y pulso es escritura. Queremos recuperar la idea del trazo elaborado por un pulso. Como cuando uno va a hacerse un electrocardiograma o dispara con su voz el vapor sobre un espejo."
* Hoy, a las 20.30, la tarotista Mariela Ocanto entrevistará a la escritora Selva Almada para el cierre del ciclo "Los alrededores del escritor", con entrada libre y gratuita en Enjambre, Francisco Acuña de Figueroa 1656.
Viernes, 31 de mayo de 2013
LA ORIGINAL INICIATIVA DEL CENTRO DE INVESTIGACION ENJAMBRE
Herramientas para iluminar la escritura
Comenzó a funcionar, hace casi dos meses, en el barrio de Palermo. La propuesta nació para explorar la parte menos transitada de lo que implica escribir. Su carta de presentación está a contracorriente de la idea de taller literario.

Marcelo Carnero y Victoria Schcolnik idearon Enjambre en busca de un abordaje dinámico de la escritura.
Por Silvina Friera
Las líneas fronterizas del saber, por muy lejos que se eleven, tendrán siempre un infinito mundo de misterios en el horizonte. Las incisiones estallan de pronto, encendiéndolo todo. Como si el amanecer de la humanidad fuera una explosión de trazos que se esculpen en las piedras y en las vasijas. Ahora –aunque algunos rayen, rasguen, arañen y garabateen papeles– prevalece el dedo pulsando el teclado, la mirada dirigida hacia la pantalla. Antes de que la escritura quedara subordinada al lenguaje articulado, era el arte de la marca, capaz de transcribir cualquier cosa, sin corresponderse con un sonido que la dijera. Las etimologías no son piezas de museo. "Escribir" viene del latín scribere, que significa "trazar caracteres". Lo recuerdan dos poetas de constituciones eclécticas: Victoria Schcolnik, licenciada en Comunicación con estudios de danza y pensamiento contemporáneo, y Marcelo Carnero, de formación organizada "en el caos de las mesas de saldo y bibliotecas ajenas", interesado por la música y la palabra hablada y cantada. De la cruza de estos itinerarios en construcción surge la novedosa iniciativa de Enjambre, "pequeño centro de investigación sobre escritura", que comenzó a funcionar, hace casi dos meses, en el barrio de Palermo. La propuesta es un abordaje abierto y dinámico de la escritura con el designio de liberarla del mandato de ser la representante gráfica del lenguaje. Las actividades apuntan a integrar lo que suele pensarse disociado. No son clases, cursos, talleres ni encuentros. Esta nueva experiencia prefiere nombrar como "nodos" –espacios de interrelación de una manera no jerárquica que conforman una red– el programa dispuesto para la primera mitad del año.Conviene mencionar algunos "nodos" para precisar la trama que se avecina: "Escritura, traza, huella (una violencia originaria)", coordinado por María Alejandra Tortorelli; "Expresividad y contenido en los caracteres chinos", coordinado por Maya Alvisa Barroso, con Verónica Flores como invitada; "Poesía corporal (basado en la danza butoh)", coordinado por Patricia Aschieri; "Shodo (caligrafía japonesa)", coordinado por Keiko Sato; "Canto coral para niños y Composición coral" (adultos), coordinados por Fernanda Zappulla; "Tramando cielos", coordinado por Alejandro Martín López; "Japón: escritura, poesía y poética", coordinado por Liliana Ponce, y "Escribir como hablar", coordinado por Selva Almada. ¿Qué implica crear "un pequeño centro de investigación sobre escritura" en un lugar donde antes había una fábrica de letreros luminosos? Schcolnik dice a Página/12 que no cayeron en la cuenta de esa relación hasta unos días antes de la inauguración, los primeros días de abril. "Nos sedujo el lugar, su estética, la disposición física que convenía para desarrollar múltiples tipos de actividades, desde ubicar un pequeño bar hasta las dimensiones como para muestras y espectáculos, y la pared –eso fue decisivo– de unos veinte metros de ladrillo de cemento que se parecía a un muro estaba exageradamente a la vista la frontera, el linde: perfecto para la noción de escritura como traza que queríamos investigar. Y como todo momento que parece azaroso, como todo agujero en el tiempo, en una conversación mundana, Marcelo comentó que antiguamente ahí había una fábrica de letreros luminosos. Y ahí estaba la conexión más fuerte con el lugar. Como decía Borges, las razones siempre llegan tarde."
¿Enjambre nació para explorar la parte menos transitada de lo que implica escribir, justo en un momento donde proliferan talleres literarios y de escritura? Daría la impresión de que la democratización, extensión o multiplicación de los talleres etiqueta la escritura en el ámbito únicamente de lo "literario", como si fueran lugares de formación en cadena de escritores. "Sentimos la necesidad de que la escritura que proponemos sea un hecho orgánico –subraya Carnero–. Tal vez la idea de generar 'escritores en cadena' surge de la necesidad de una cultura que cada vez mira menos los procesos y más los resultados. Una cultura pasteurizada donde se crean recetas que son supuestamente seguras a la hora del éxito del producto. Nos gusta más la idea de que la escritura es una peste expandida. Cada organismo, la absorbe de una forma distinta, de acuerdo con su propia capacidad de crear anticuerpos o de propagarla. Desde el proyecto entendemos que somos organismos de escritura: desde que fuimos concebidos, comenzamos nuestro largo derrotero de inscripciones. Y sí: escribimos con nuestro estado de ánimo, con nuestras cuestiones sentimentales, con nuestras manías, con nuestros ínfimos logros. Cada vez que respiramos, marcamos un ritmo, hacemos una inscripción. Ese diálogo entre el adentro y el afuera va a determinar una postura física, la relación con lo demás. De esas frecuencias se va formando un mapa, invisible quizás en muchas circunstancias, pero reunible. Ese, creemos, es el único camino hacia nosotros mismos."
La carta de presentación de Enjambre está a contracorriente de la idea de taller literario. "Definitivamente no es un lugar destinado para un escritor en términos tradicionales, porque nuestros nodos y propuestas no abordan la escritura como sinónimo de grafía del lenguaje. Lo que se estudia no es el manejo de una escritura fonética, alfabética, secuencial, gramatical –explica Schcolnik–. En todo caso, lo que nos interesa es contraponer esta escritura, que nos enseñaron que es la única, a otras como las ideogramáticas, las cibernéticas, las incisiones –palabra de la que declina el sentido de 'escritura'–. Aquel que llega a Enjambre viene a investigar cómo está construido su entramado de voces y qué otras alternativas tiene. Este es un espacio para todo aquel que quiere saber algo más sobre este procedimiento sintomático, multiplicado, fragmentado hasta al hartazgo, que está en las conversaciones cotidianas, en los mensajes de texto, en los mails, en los discursos televisivos, en la arquitectura de todo lo que comunicamos y nos comunican, y que depende siempre de esa noción difundida de escritura que en cada acto se está desvaneciendo."
Uno de los nodos más curiosos es "Cronos y aion (armando cartografías a través del tarot)", coordinado por la tarotista Mariela Ocanto. "Cuando me junté con Mariela para diseñar el enfoque del nodo, ella me explicó algo muy sencillo que me reafirmó que estábamos buscando en el lugar indicado –revela Schcolnik–. Me contó que lo que enseñaba con las cartas era leer signos. Y puso este ejemplo: si hay una persona en el bosque perdida y se encuentra con una bifurcación en donde uno de los caminos posibles tiene una huella de un oso, debería tomar el camino opuesto; pero si esa persona fuera un cazador, debería seguir la huella. El mundo está lleno de señales, me dijo. Y así fue que me quedó claro que el tarot, como ella me lo estaba presentando, sistematizaba una lectura y una escritura del mundo. Trazaba relaciones no de significado sino de señales."
Muchas veces la oralidad es la convidada de piedra del panal de la escritura. "La relación entre oralidad y escritura tiene muchas aristas que nos gustaría transitar poco a poco, invitando a distintos investigadores y artistas –cuenta Carnero–. De hecho, en junio comienza un ciclo llamado 'Elogio de la voz', que va a reunir monólogos, ensambles vocales, charlas y proyecciones sobre este tema. Pensamos que las voces guardan en su estar su propia historia, son una gran memoria en la que quedan inscriptas las marcas de nuestro ambiente, un organismo vivo que se intensifica acá y allá, según las circunstancias. La voz es sonido, respiración y, por ende, pulso. Y pulso es escritura. Queremos recuperar la idea del trazo elaborado por un pulso. Como cuando uno va a hacerse un electrocardiograma o dispara con su voz el vapor sobre un espejo."
* Hoy, a las 20.30, la tarotista Mariela Ocanto entrevistará a la escritora Selva Almada para el cierre del ciclo "Los alrededores del escritor", con entrada libre y gratuita en Enjambre, Francisco Acuña de Figueroa 1656.
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